Día indefinido del invierno de 1477/1478

Me duele, mucho, no puedo, quiero gritar pero soy incapaz, necesito hacerlo, desahogarme. ¿Qué me duele tanto? ¿El estómago? No. ¿La espalda? No. ¿Los riñones? No. ¿La cabeza? No. No lo sé... Ni siquiera puedo abrir los ojos. Debo tener fiebre, estoy ardiendo. Es una tortura, no puedo más, las lágrimas se me escapan de los ojos, ese dolor me agota la energía, no sé si volveré a abrir los ojos, creo que esto era lo que sentían mis hermanos cuando agonizaban, pero ellos no estaban solos, y creo que eso es lo que más me duele, no tener a nadie a mi lado, nadie que me coja la mano. Muevo la mano en busca de alguien, ligeramente, pero no pasa nada. Vuelvo a perder la conciencia.

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